Refugiadas de la trata

Mujeres atendidas por Cruz Roja tras llegar a Tarifa en balsa de juguete./ Foto: Lucía Muñoz.

Mujeres atendidas por Cruz Roja tras llegar a Tarifa en balsa de juguete./ Foto: Lucía Muñoz.

Esta es la historia de una heroína. Es un hilo a la continuidad, una cuerda a la que hay que agarrarse y tirar todos los días para que apriete sin que ahogue. Es el relato en el que se reflejan muchas vidas y que la mayoría se traducen en simples e inhumanos números. Es el paso a paso de una refugiada y también de más de 51 millones de personas obligadas a desplazarse de su país en todo el mundo.

Un día cualquiera de 2008 en Nigeria, sin saber ni cómo ni por qué, fue captada por una red de trata a través de un familiar. Obligada, comenzó el viaje a Europa acompañada por más jóvenes. Durante los dos años que duró, sufrió múltiples vejaciones y agresiones físicas y sexuales. Incluso, quedó embarazada en varias ocasiones y no tuvo más remedio que abortar a través de medios muy peligrosos para su salud e integridad física. Una vez en el norte de Marruecos, ya en 2010, la metieron en una patera con más chicas y varios menores. Su destino: España. Según la ONU, nuestro país es uno de los mayores receptores de víctimas de trata retenidas por este tipo de mafias.

Inmediatamente, embarazada de su pequeña pasó a un centro de Cruz Roja, donde fue localizada a las pocas horas por la red y le exigían que devolviera la deuda de 20.000 euros que tenía con ellos por haberla traído hasta aquí. Le explicaron que sería explotada sexualmente para sacar el dinero. Sus decisiones, como su cuerpo, no son nada más que de ella. Así que se negó en rotundo a pagarla y para ello no titubeó a la hora de solicitar protección internacional, algo que no le correspondía por protocolos burocráticos. Esta petición no era una más. La oficina de Asilo y Refugio dependiente del Ministerio de Interior español no tiene entre su listado a la trata de explotación sexual como motivo para dar esta concesión.

La presión que sufren estas mujeres por parte de las redes de trata es prácticamente infinita. Son amenazadas en el país al que ellos mismos han destinado y las chantajean con hacerles daño a sus familiares que han quedado atrás. Absorbidas por el miedo, muchas de las mujeres que llegaron con ella desaparecieron y en varias ocasiones tuvo que mudarse y pasar por distintos centros de Cruz Roja. Pero no desistió.

Cruz Roja elaboró un informe de apoyo para pedir su asilo y el traslado a un centro de protección de víctimas de trata en el que estuvo desamparada políticamente y con la única ayuda de organizaciones no gubernamentales en asistencia psicológica, formación, búsqueda de empleo y todo lo necesario para conseguir una vida normal en España.

Tras años de insistencia, de la dificultad que implica enfrentarse a la red que la explotaba, de colaborar con las autoridades nacionales para desmantelar esta mafia y de sacar a su niña hacia adelante, fue en 2013 cuando el gobierno español otorga por primera vez en su historia protección internacional a una víctima de explotación sexual dentro de un motivo de género. Esta decisión fue todo un éxito para ella y un logro para las asociaciones que velan por los derechos humanos, ya que podría animar a más mujeres a denunciar su situación. Entre 2007 y 2010 se han detectado víctimas de 136 nacionalidades en 118 países del mundo y en España existen entre 40.000 y 50.000 mujeres, según datos de la Red Española contra la trata de personas. Sin embargo, desde este inicio solo se conocen tres casos más con este fallo en España por parte de la Oficina de Asilo y Refugiado. El último en marzo de 2015.

España no reconoce la trata como motivo para otorgar protección internacional./Foto: Lucía Muñoz.

España no reconoce la trata como motivo para otorgar protección internacional./Foto: Lucía Muñoz.

Desde la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) mantienen la lucha por conseguir que se reconozca a la trata de explotación sexual pueda ser un motivo de concesión de asilo político. Hasta el momento, el estatus de refugiado se ha dado solo a personas que han nido de su país generalmente por conflictos armados y persecución religiosa, política, raza, entre otros. Tanto es así, que según esta organización, más de 42.5000 personas al día se ven obligadas a salir de sus países y uno de cada dos son menores. El principal éxodo está en Siria, el 3,5 millones, y África, aunque Ucrania también encabeza la lista con 1,5 millones de desplazados.

España se sitúa a la cola de Europa con menos de 1% de las 625.000 solicitudes que llegaron a Unión Europea, de las cuales ha concedido tan solo 384, entre sirios y ucranianos.

Mientras que el 80% de las personas que llegan a Europa son beneficiarios, según Frontex, la forma de alcanzar este trámite es cada vez más complicada, ya que Europa impide su llegada blindando las fronteras y aumentando las restricciones al derecho al asilo, lo que conlleva a rutas más peligrosas por falta de vías legales. De este modo, miles de personas han perdido la vida en el Mediterráneo y se enfrentan a situaciones de violencia física, psicológica y sexual durante el trayecto.

Cuatro. El dato peso y se dice pronto, pero no se asimila cuando esta cifra representa a las mujeres que han conseguido la protección de asilo en España bajo el motivo de explotación sexual. Solamente cuatro.

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