Cadenas para la dignidad

Marilú encadenada en las escaleras de emergencia del hotel Club Praia da Rocha./Foto: Sergio Rodrigo.

Marilú encadenada en las escaleras de emergencia del hotel Club Praia da Rocha./Foto: Sergio Rodrigo.

Las cadenas de Marilú pesan, pesan mucho. No por cargar con kilos de hierro y acero, sino por lo que realmente significa su acción. Cada eslabón representa la dignidad, el trabajo y la lucha de cada uno de los 50 trabajadores y decenas de extrabajadores que no reciben su sueldo desde hace meses en el Hotel Club Praia da Rocha, en Portimao, al sur de Portugal.

Esta mujer menuda de unos 50 años, pero cargada de coraje en cada uno de los poros de su piel no pensó en quedarse de brazos cruzados y resignada escuchando las promesas de un complejo hotelero que violaba los derechos laborales de su plantilla y que además los trataba como máquinas, como simples números en lugar de personas. “Los trabajadores portugueses son productivos. Los empresarios portugueses no. Me obligaban a hacer más de 40 camas diarias en menos de 4 horas”, relata Marilú Santana con la cabeza bien alta.

Así, sin pensarlo dos veces, se encadenó a las escaleras de emergencia. Un pequeño y oscuro zulo que con las muestras de apoyo había ido decorando con su seña de identidad. A Marilú le quitaron su sueldo, pero jamás le pudieron arrebatar su orgullo. Y eso, se podía ver a través del cristal que reflejaba su figura en el porche del hotel, donde se agrupaban en una acampada perenne otros extrabajadores para acompañar a Marilú en su lucha, en la lucha por y para todos. “No lo hago por mí. Lo hago por mis compañeros. Lo hago por ti y por tus hijos”, decía esta camarera de habitaciones mientras me apretaba las manos con la fuerza que solo una mujer puede tener.

Mientras tanto, las más de 600 habitaciones y apartahoteles del Club Praia da Rocha estaban completas en la temporada alta de Semana Santa. Los turistas se paseaban por el hotel como si nada, sin darse cuenta de que el caso de Marilú es un grano de arena en esta montaña que tiene sujeta a los trabajadores por el miedo a la inestabilidad, en lugar de ofrecerles la seguridad que se merecen a cambio de sus labores. Pero esto no era algo ajeno solo a los visitantes, sino que los propios empleados que estaban ocupando su puestos en ese momento y se encontraban en las mismas situaciones que ella la señalaban con el dedo y la acusaban de no querer trabajar. “Los que hay fuera no quieren trabajar. Le hemos dado la oportunidad de volver a sus puestos y se han negado”, recriminó la administrativa del hotel, Ana Paola, sin ser consciente de que la gente de fuera se queja porque no cobran desde hace meses. “Llevo trabajando más de 20 años en este hotel. Tengo una hipoteca de 450 euros y dos hijas. No cobro desde hace dos meses, pero tengo confianza en el patrón”, defendía otro de los trabajadores del servicio a la empresa.

16 días. 16 días de condena, amarrada en pleno siglo XXI como si estuviera en las mazmorras de una antigua cárcel. 16 días encadenada no por voluntad propia, sino porque no le dieron otra opción. “La empresa me debe tres mil euros y a mi hijo que también trabaja aquí, 1800 euros. Cualquier trabajador que se sienta oprimido en Portugal, Grecia o España, los países más castigados por políticas de austeridad. Yo lucharé por ellos”, aclaró Santana.

Marilú tras liberarse al conseguir una importante victoria para ella y sus compañeros. Foto: Sergio Rodrigo.

Marilú tras liberarse al conseguir una importante victoria para ella y sus compañeros. Foto: Sergio Rodrigo.

Después de este sacrificio, recibió una llamada que no cambia la situación de los trabajadores en Portugal, pero que sí tiene una recompensa a su esfuerzo. Marilú ha ganado y con ella, todos sus compañeros, tanto los que la apoyaron, como los que la señalaron. El Ayuntamiento de Portimao ha llegado a un acuerdo con la empresa y el sindicato hostelero de Portugal, de modo, que el administrador adelantará los salarios atrasados y completará el pago en junio, todo esto recogido por escrito claramente y sin ningún tipo de letra pequeña.

Esta empresa, administrada el portugués Paulo Martins, no paga a sus trabajadores bajo la excusa de una deuda con EDP, la empresa eléctrica estatal de Portugal, con la que llegó a un acuerdo para saldarla en cómodos plazos. No obstante, el gobierno hasta el momento no hizo ninguna mediación para dar prioridad a los derechos, ya no como como trabajadores, sino como ciudadanos que están siendo afectados por una mala gestión del hotel. “Si no pagamos la luz la cortan. Y si la cortan no podemos abrir”, intentó justificar la administrativa. Así, bajo lo que sería una especulación económica, olvidan que sin unos trabajadores con unas buenas condiciones de trabajo, o al menos unas condiciones laborales justas, tampoco habría motivo para mantener una empresa que tiene encadenada a una mujer porque no cumplen con los requisitos mínimos y violan unos derechos humanos básicos.

La situación financiera en Portugal está gravemente afectada desde el rescate financiero de la Troika. El sueldo mínimo a penas roza los 500 euros al mes, es decir, hasta dos tercios menos desde la llegada de la crisis. Sin embargo, los datos económicos contrastan todo lo contrario. El sur de Portugal ha alcanzado un récord de llegada de turistas respecto a las últimas décadas, pero el sindicado hostelero portugués reconoce que los beneficios no están bien repartidos y los empleados de este sector son los más perjudicados.

Marilú se suelta de las cadenas que un día las tuvieron atadas, como si se desprendiera de infinitas toneladas a sus espaldas. Está feliz. Está contenta porque una vez más ha demostrado que la unión hace la fuerza y que no se venderá por unos euros que al fin y al cabo eran el sustento de su familia, pero que jamás le podrán quitar su dignidad, ni la de los trabajadores que confiaron en ella y en su ejemplo de valentía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s