Una lucha más, un desahucio menos

Kenneth y activistas esperando para parar el desahucio./ Foto: Yhasmina García

Artículo 47 de la Constitución Española: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”Sin embargo, en la práctica esto no ocurre así.

En 2014, tan solo desde el mes de abril a junio se llevaron a cabo casi 19.000 desahucias, un 3,7% más que el año anterior en ese mismo periodo. Una ley hipotecaria injusta, que se ha cobrado con más de más 570.000 ejecuciones hipotecarias y que hoy día, siguen aumentando.

Desde la Plataforma Stop Desahucios de Málaga se critica el apoyo a las entidades bancarias, en lugar de ofrecer protección a los ciudadanos. Los mismos que un día vieron como sus gobiernos prestaban, sin haberlo ellos elegido, toda la ayuda económica a los bancos en un rescate económico a través de la Troika a cambio de poner sobre la mesa sus derechos fundamentales. Y es que en España, desde que se anunció el rescate financiero se ha prolongado un resquebrajamiento en sectores como la sanidad, la educación, en el trabajo y, sin olvidar, la vivienda. 

Andalucía es una de las comunidades más perjudicadas. Desde Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, anunciara el adelanto de las elecciones al 22 de marzo de este mismo año, el proyecto de Ley Antidesahucios,que trabajaba junto a Izquierda Unida, quedó totalmente paralizado, dando así rienda suelta a las ejecuciones hipotecarias y desalojos de viviendas. 

En esta situación se encontraba Kenneth, un migrante nigeriano anclado en España desde hace más de 10 años con su mujer y sus tres hijos. Trabajaba en la construcción y decidió invertir en una vivienda para su familia. Le dijeron que tendría que pagar 500 euros al mes, cifra que se escondía bajo los 1000 euros reales que tuvo que hacer frente como deuda cada mes. Pagó la hipoteca durante ocho años, pero al quedarse sin empleo no pudo hacer frente a tan basta cantidad y propuso al banco una alternativa social con el pago de 100 euros mensuales para poder hacer frente a la deuda. Sin embargo, no hubo una respuesta.

Kenneth pidió establecer un alquiler social al no poder hacer frente a la deuda../Foto: Yhasmina García

Recibió la orden de desahucio, pero también el apoyo de decenas de activistas que se agruparon en la puerta de su vivienda para frenar esta injusticia. “Este desahucio lo vamos a parar”, gritaban desde fuera. Kenneth intranquilo mira el reloj y observa que las manecillas del reloj marcan la hora que nadie espera: las nueve y media. Pero allí nadie aparece. Ni un coche de policía, nadie del juzgado. Su abogado, José Cosín, decide hacer una llamada que cambia la vida de este nigeriano y su familia: no habrá desahucio. Finalmente, el banco acepta la propuesta de Kenneth y mantendrá un alquiler social al menos durante dos años, que posteriormente se podrán prolongar hasta tres.

Kenneth es uno de los pocos casos con final feliz en estas pesadillas que se celebran a diario. Gracias al apoyo y la presión de la ciudadanía, el banco, en este caso una entidad de Santander que absorbió a Banesto, ha dado tregua.

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