Hoy, también es 25 de noviembre

Acto Día Internacional contra la Violencia a la Mujer, #25N./ Foto: Yhasmina García

Acto Día Internacional contra la Violencia a la Mujer, #25N./ Foto: Yhasmina García

La lucha por conseguir una igualdad y equidad de género ha sido dura y sigue siendo inacabable. Aún, en pleno siglo XXI y con un gran avance social, cultural y político en todo el mundo, hay países en los que la violencia contra la mujer no cesa, así lo especifica el Foro Económico Mundial de este mismo año.

Desde hace siglos, las mujeres salieron a la calle a reclamar sus derechos y sobre todo a pedir un trato igualitario a los hombres. Sin embargo, esto no es lucha de un solo género, sino que es una batalla que tiene que liderar la sociedad con ayuda de organizaciones no gubernamentales y gobiernos que amparen con políticas este derecho humano. La solución no se sabe muy bien cual es, pero lo que sí es evidente es que se puede construir desde la prevención con una base claramente educativa, incluyendo a los hombres en “las formas de diálogo, negociación y compromiso igualitario y razonado, de forma que todos salgamos ganando”, según Michelle Bachelet, actualmente presidenta de Chile y tres años al frente de ONU Mujeres.

Las mujeres, las niñas, los hombres, los niños, las personas en definitiva son sujetos de pleno derecho todos por igual. Por ello, hablar de violencia de género no es hablar de violencia solo a la mujer, sino también al hombre, aunque en este caso la mujer siempre ha sido vista como un ser más vulnerable y todo esto por culpa de políticas que las hacen víctimas y las llevan hacia la exclusión social en lugar de ofrecerles la oportunidad de empoderarse y hacerse independientes ampliando horizontes.

El 25 de noviembre se celebraba el Día Internacional contra la Violencia de la Mujer. No obstante, reitero que todos, pero todos sin exclusión alguna, es el Día contra la Violencia de la Mujer y también contra cualquier tipo de acción que perjudique al ser humano sin discriminación de sexo, religión y etnia. No se habla solo de una violencia física, sino que también hay que hacer hincapié en daños psicológicos irreparables, en la trata del ser humano, en la desigualdad laboral y social. La violencia contra la mujer está a la vuelta de la esquina y quienes más la replican son quienes la violan. Por ejemplo, la propuesta de anteproyecto contra el aborto que el Partido Popular estuvo a una milésima de aprobar, congelar óvulos para quedarse embarazada tras la jubilación, el lenguaje sexista de algunos medios de comunicación, etcétera y etcétera.

Con la celebración de este día internacional, la mayoría de las noticias se percataban solo del número de víctimas. El número de muertes y mujeres maltratadas. Cierto es que en España, tras cumplirse diez años de la implantación de la Ley de la Violencia de Género, aún no se puede celebrar el éxito de su erradicación y que durante 2014, han disminuido el número de denuncias debido al miedo a represalias por parte de su pareja y la dependencia económica, según especializas. Pero, sobre todo han bajado descomunalmente las medidas de protección como pueden ser las órdenes de alojamiento, la vigilancia policial o las pulseras antimaltrato. Los datos del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social revelan que en este año 45 mujeres han fallecido en manos de sus parejas, el 31,1% denunciaron y que solo dos la retiraron, pero lo que no cuenta son el número de mujeres que han sido asesinadas por hombres al no ser considerada violencia contra la mujer por no establecer una relación afectiva con el varón y que que en total han sido 22.

Organizaciones no gubernamentales como Cruz Roja desarrolla diferentes campañas de sensibilización y programas de intervención centrados en la prevención, atención, protección, apoyo psicológico y sociolaboral de las mujeres que sufren este tipo de violencia. De ahí, que en lo que va de año, a través de la labor de apoyo sociolaboral dedicado a colectivos en situación de vulnerabilidad, entre los que han participado 1.607 mujeres que han sufrido violencia de género, 443 se han insertado en el mercado laboral, según Maika Sánchez, directora del Plan de Empleo de Cruz Roja Española. De este modo, las mujeres han conseguido la autonomía que necesitan para ser independientes y autosuficientes.

En definitiva, para acabar con la desigualdad y conseguir una equidad es importante contar con la participación de todos en cualquier espacio social, cultural, económica y política.

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